PRIMER PREMIO. "AL PIE DE LA ETERNIDAD" DE SERGIO ARCE
Era un día más en la vida de Roberto. En la larga vida de Roberto: ciento noventa y seis años; la flor de la vida. Consultó el reloj: las seis y cuarto de la mañana. Después, el monitor de la bicicleta estática: cuarenta y un minutos de pedaleo, dieciocho kilómetros recorridos, velocidad media de veintiséis con tres kilómetros por hora. Nada mal. Cada día mejor, en realidad. Se apeó de la bicicleta y se dirigió a la ducha. El sensor digital fijó la temperatura idónea del agua teniendo en cuenta factores como la hora del día, la temperatura corporal previa de Roberto o los minutos de sueño REM obtenidos durante la noche. Después de lavarse con un combinado de geles, jabones y champús de PH personalizado, frotando la esponja en movimientos antihorarios —un 0,9% más eficientes para el óptimo cuidado de la piel—, se secó ante el espejo con una toalla antibacteriana. Su mujer decía que era un vanidoso. Bueno, sí, quizá un poco, tenía que reconocer mientras se deleitaba en la ima...